
"¡Soy autosuficiente!"
Me gritabas borracha en la calle,
un martes de madrugada
mientras volvías sola a casa
golpeándote contra las paredes del barrio.
de púber a mujer
en tan poco tiempo
y tanta alevosía.
Me gusta pensar que es una flecha inerme,
dibujada con tiza en el suelo,
un trazo grumoso,
voluble pero intacto,
una línea audaz.
Eres mi rayuela
y salto sobre una pierna
con todo mi peso
llegando al “cielo”,
dando media vuelta a la pata coja
para recoger el fruto:
La piedra real que hay en el suelo.
que soy feliz,
que he llegado
sana y salva
a donde siempre quise ir.
Que aún queda camino,
más números de tiza sobre los que saltar
de puntillas como en el patio de recreo.
Pero que ahora soy feliz
y que nada más me importa.
Es sólo un poema tonto
para decirte que te quiero.
Un guijarro en tu ventana de windows XP,
un leve atisbo de emociones
de continente a contenido.
Siempre estoy contigo.





